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Después de convivir con los extremos, después de sufrir un despojo en un robo, después de ver de lo que es capaz de hacer un ser humano para alimentarse, descubres el verdadero valor de lo que tenías… Es por esto que valoro la simplicidad y la grandeza que existen en los detalles, y vivo cada momento intensamente…
Siguiendo con los temas de introspección, me puse a investigar sobre «el duelo» ¿por qué hablar de pérdidas en estos momentos? porque justo ahora estamos viviendo la pérdida de la libertad, de la tranquilidad, del libre tránsito, de estar en cercanía y desafortunadamente, en muchísimos casos, la perdida de la salud.
Una experta en el tema es Elisabeth Kübler-Ross, psiquiatra, escritora y pionera en tanatología, su teoría de las 5 fases del duelo es uno de los modelos psicológicos más célebres en todo el mundo. Estos cinco estadios son la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación, y tienen lugar en mayor o menor grado siempre que sufrimos una pérdida.
Comparto este artículo porque describe de una manera sencilla qué es el duelo según la psicología y en qué consisten las etapas que conforman este proceso, tanto en el duelo por muerte como cuando se produce por otras causas.
¿Qué es el duelo? Una perspectiva psicológica
El duelo es el proceso psicológico al que nos enfrentamos tras las pérdidas y que consiste principalmente en la adaptación emocional a estas, si bien se trata de una experiencia compleja que engloba también factores fisiológicos, cognitivos y de comportamiento, entre otros.
Por definición, la pérdida de cualquier objeto de apego provoca un duelo, si bien la intensidad y las características de éste pueden variar en gran medida en función del grado de vinculación emocional o de la propia naturaleza de la pérdida. Las pérdidas no siempre son físicas, sino que también pueden tener un carácter abstracto.
Así, las personas pasamos por un proceso de duelo cuando sufrimos una ruptura de pareja, cuando abandonamos el lugar donde nacimos de forma definitiva, cuando nos despiden de nuestro puesto de trabajo o cuando perdemos la movilidad en una parte del cuerpo; no obstante, el duelo por muerte es el tipo más relevante por la potencia con que afecta a la mayor parte de personas.
Además los modelos psicológicos que describen este proceso se han centrado fundamentalmente en el duelo que se desarrolla como consecuencia de la muerte de una persona cercana o de la cercanía del propio fallecimiento; entre estos, el más importante es el de Elisabeth Kübler-Ross.
Las 5 fases del duelo: la teoría de Elisabeth Kübler-Ross
La psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross publicó en 1969 el libro “On death and dying” (“Sobre la muerte y el morir”), en el que describió por primera vez las 5 fases del duelo. Para ello se basó en su trabajo con pacientes terminales en la Universidad de Chicago.
El modelo de Kübler-Ross divide el duelo en 5 etapas que tienen lugar de forma sucesiva; no obstante, años después insistió en que el proceso de duelo no es tan lineal y rígido.
Según afirma la autora “On death and dying”, en primer lugar pasamos por la fase de negación y después por la de ira, la de negociación, la de depresión y,finalmente, la de aceptación de la pérdida. Para memorizarlas puede ser útil el acrónimo “NINDA”.
1. Negación
La negación de la pérdida es una reacción que se produce de forma muy habitual inmediatamente después de ésta, con frecuencia aparejada a un estado de shock o embotamiento emocional e incluso cognitivo.
Aunque en ocasiones esta fase del duelo implica estrictamente la negación de la pérdida, esto no siempre sucede sino que puede manifestarse de un modo más difuso o abstracto. Así, por ejemplo, se puede dar una negación de la importancia de la pérdida o de su carácter definitivo más que del hecho de que se haya producido.
2. Ira
El fin de la negación va asociado a sentimientos de frustración y de impotencia con respecto a la propia capacidad de modificar las consecuencias de la pérdida. Dicha frustración conlleva a su vez la aparición de enfado y de ira, como sucede en general y no sólo durante el duelo.
Durante la etapa de ira la persona busca atribuir la culpa de la pérdida a algún factor, como puede ser otra persona o incluso uno mismo. El proceso de duelo implica la superación de la frustración y del enfado, que se relacionan con intentos psicológicos naturales pero futiles de que nuestro estado emocional y nuestro contexto se mantengan iguales que antes de la pérdida.
3. Negociación
En la fase de negociación la persona guarda la esperanza de que nada cambie y de que puede influir de algún modo en la situación. Un ejemplo típico son los pacientes a quienes se les diagnostica una enfermedad terminal e intentan explorar opciones de tratamiento a pesar de saber que no existe cura posible, o quienes creen que podrán volver con su pareja si empiezan a comportarse de otra manera.
4. Depresión
La cuarta etapa del modelo de Kübler-Ross sobre el duelo es la de depresión. En este periodo la persona empieza a asumir de forma definitiva la realidad de la pérdida, y ello genera sentimientos de tristeza y de desesperanza junto con otros síntomas típicos de los estados depresivos, como el aislamiento social o la falta de motivación.
El hecho de perder a un ser querido, de enfrentarse a la propia muerte y otras causas del duelo puede hacer que la vida deje de tener sentido para nosotros, al menos durante un tiempo. No obstante, la fase de aceptación supone la normalización de estos sentimientos de tristeza tan naturales.
5. Aceptación
Después de las fases de negación, ira, negociación y depresión llega la aceptación de la pérdida y la llegada de un estado de calma asociado a la comprensión de que la muerte y otras pérdidas son fenómenos naturales en la vida humana.
La fase de aceptación se relaciona con lo inevitable de la pérdida, y por tanto del proceso de duelo. En los casos en que el duelo es debido a una enfermedad terminal suelen darse reflexiones con respecto a la propia vida, vista en retrospectiva una vez se acerca el final.
«…Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas”.
Elisabeth Kübler-Ross
Referencias bibliográficas:
Kübler-Ross, E. (1969). On death and dying. New York: The Macmillan Company.
Kübler-Ross, E. & Kessler, D. (2007). On grief and grieving: finding the meaning of grief through the five stages of loss. New York: Scribner.
Fuente: https://viviendolasalud.com/psicologia/duelo-fases-etapas
Seguimos en una situación complicada, atravesando una pandemia que parece no detenerse y en confinamiento los días siguen, las cifras crecen y nadie tiene clara la realidad de los contagios y muertos.
¿Qué tenemos que hacer? ¿creer en las autoridades que dan cifras convenientes para sus intereses? el escenario mundial nos deja ver que no hay más que seguir con las medidas de prevención, cuidarnos y fortalecernos… hablar de otro tema me resulta imposible, pues al comenzar a escribir termino pensando de nuevo en este encierro.
¿Qué veo desde mi ventana? veo a mi vecino también en su balcón buscando una salida, veo un cielo que se pinta al atardecer, igual que ayer, igual que antier, veo personas paseando a su perro, pretexto ideal para escapar, huir y por un momento «sentir» que todo está en control.
Tratemos de hacer un ejercicio, ya que no podemos encontrar afuera la seguridad que necesitamos en estos momentos, busquemos dentro de nosotros mismos, hagamos introspección, hurguemos en los pensamientos que nos permitan revalorar la soledad y de ahí podríamos tener una gran conversación con el creador, con esa parte espiritual que es el vínculo entre el ser humano y Dios.
Sin importar la ideología filosófica que intente explicar a la espiritualidad, se puede llegar a definir a la misma de esta forma: La espiritualidad trasciende lo terrenal así como también trasciende lo material. La espiritualidad tiene que ver con alimentar el interior propio y poner en práctica una serie de valores que nos representen.
Siempre es buen momento para crecer y apuntalar nuestra espiritualidad, aprovechemos estos tiempos para ser mejores seres humanos, no hay que limitarse y pensar que necesitamos estar afuera para estar bien, por supuesto que llegará el tiempo para salir y cuando sea así, reconstruiremos el camino, valoraremos más el estar reunidos con los nuestros, pero también, valoraremos el refugio de la soledad y volver a ella no será motivo de angustia, será motivo de retarnos a que estando solos o acompañados, podremos estar más cerca de entender y aprender sobre nuestro tránsito en este mundo.
Precisamente, me encuentro con este poema que aquí comparto, creo es una manera fresca y auténtica, desde el punto de vista de una niña, de retratar la realidad, la «nueva realidad»…
Cuarentena, la menos deseada,
Cuarentena, 40 días sin palabras,
Cuarentena, días de paciencia
Cuarentena, días de amor, respeto y convivencia,
Cuarentena, pierdes la cuenta… ya son más de 100.
Pero tampoco es mala,
me ha dado experiencias
he creado,jugado y trabajado,
pero sobre todo he DISFRUTADO.Mariajosé | 10 años | CDMX, 2020
Así que desde hoy ¿qué veo desde mi ventana? vuelvo a ver un cielo que se pinta al atardecer, igual que ayer, igual que antier, pero lo diferente es que al contemplarlo, también hago una plegaria dando gracias por estar y pido por todos nosotros.
Si nos hubieran dicho que seríamos los protagonistas de una película de trama apocalíptica, con toda seguridad hubiéramos respondido que era mentira, argumentos para atemorizar, que era un plan basado en todas las posibles teorías de la conspiración creíbles o no y que de ser así, no nos tocaría vivirla.
Pero la realidad superó la ficción, estamos frente a un enemigo que combate con todas las ventajas, no podemos verlo pero se hace presente con mucha facilidad, está en todo el mundo y su mayor arma es la ignorancia, la falta de cuidado y la incredulidad de las personas.
Nadie estaba preparado, al principio parecía noticia de un periódico amarillista que busca lo más escalofriante para llamar la atención, hoy no hay día que los encabezados no incluyan Coronavirus, Covid-19, pandemia, crisis sanitaria, crisis económica, encierro, depresión, contagios, muerte… ¡qué paranoia!
Definitivamente la salud es lo más importante, se revalora y cuando estás por entrar al hospital se añora; esta situación nos deja ver lo frágiles que somos y que no importa el lugar en el planeta dónde te encuentres, la cantidad de dinero, si eres empresario de gran calibre, dueño de un cadena hotelera, funcionario, ambulante o una persona en situación de calle, eres presa fácil cuando la arrogancia y negligencia del ser humano se extiende sin control ante un contagio inminente.
El Covid-19 al final llevará a una depuración de conciencia, de proceder, de cuidados, de reforzar los afectos y acercar las distancias. El planeta está respirando, tomándose un descanso de los seres humanos, ¿será qué nosotros somos nuestro propio enemigo? ¿será qué el 2020 es el año que al sacudirnos nos enseña lecciones a todas las generaciones y nos recuerda que no somos invencibles? Superar ésto no solo es mantenernos sanos, que es lo primordial, si no aprender de lo que nos hace daño, aprender que los hábitos más sencillos se hacen día a día, que la economía es una cadena mundial, que a pesar de la crisis presente y futura, debemos levantarnos y hacer lo necesario para estar bien.
Hoy nada es normal, hoy las cosas no pueden llevar una estructura como antes, debemos reorganizar esta realidad y adaptarnos, es de admirarse la resistencia de los que verdaderamente están siguiendo la estrategia de quedarse en casa, de los especialistas médicos que tienen que hacer frente a una enfermedad desconocida que se infiltra en sus trincheras, de los que no pueden dejar de trabajar para atender las necesidades básicas de los demás.
Quiero pensar a manera de terapia y por salud mental, que no falta mucho para poder volver a recorrer el mundo y a través de la lente captar las nuevas formas de vida del ser humano. Paradójico es que la distancia, hoy sea la manera de estar cerca, cuidémonos para enfrentar el reto de reconstruirnos como humanidad, de valorar la libertad de acción y aprender que en los detalles se denota el respeto a la vida.
Cuídate, me cuido y unidos todos, superaremos este enorme reto.
Nunca es tarde para la reflexión, nunca es tarde para gritar un NO, un NO a la violencia, un NO a la intolerancia, un NO a la insensibilidad, un NO a la falta de empatía…
Como cada año, marzo se pinta de morado y millones de mujeres en el mundo entero levantan la voz, manifestando la inconformidad, las injusticias, el acoso, la falta de oportunidades, las restricciones laborales, las muertes prematuras de niñas, de madres, de jóvenes, de mujeres que salieron de casa o peor aún, que estando en casa, fueron violentadas y no volverán a escucharse.
¿Los hombres qué papel jugamos en estas manifestaciones? No creo que sea guerra de géneros, ni es tan sencillo como echar culpas y confrontar, no es solo de «acompañamiento», no hay que ser solo espectadores, es estar conscientes que hombres y mujeres somos copartícipes de lo que queremos como sociedad.
Tristemente la tragedia es el primer paso para que se accione, hay que dar continuidad a lo que se manifiesta, no dejar de exigir a las autoridades ni al vecino, ni a nosotros mismos, cada quien en su trinchera, cada quien con sus armas buscando la paz.
Las estadísticas arrojan que solo el 9% de los hombres se involucra en el manejo y necesidades de una casa, en una crianza activa,en las acciones del día a día. Labores que se delegan sin darles la justa dimensión, no se es menos hombre por cuidar a los hijos, no solo es proveer, si no preparar los alimentos, no se pierde la hombría por recoger y lavar la ropa, en fin, la lista es larga pero simple al final, es tomar conciencia y ejecutar.
Volver al origen es clave, a la educación que se les da a las nuevas generaciones, pero también en las generaciones actuales, estar claros que tenemos la vivencia y experiencia de que hombres y mujeres contamos con las mismas capacidades, los mismos derechos y que nuestras diferencias físicas, emocionales y de percepción nos hacen piezas de un rompecabezas en donde tenemos que cohabitar, en donde un NO debe ser suficiente para parar la violencia, un NO debe ser oído, un NO debe ser atendido y dar paso al SI quiero un mejor lugar para vivir como seres humanos.
«Intento realizar un disparo con la cámara que un momento preciso pueda captar el encuentro entre las formas y los contrastes, identificando a la cultura que los creo en esencia y se convierta en un disparo de vida y de emociones que sea capaz de transmitir la grandeza que existe a nuestro alrededor, aún cuando sea una belleza oculta o una humanidad que en el día a día quizás no logremos encontrar, pero que sin diferenciar su raza o religión, todos comparten una búsqueda constante por cubrir necesidades como felicidad, amor, dinero, amistad, un paraíso de playas y tranquilidad, emociones de la gran ciudad o quizás solo sobrevivir y perdurar en el tiempo».
Cada cultura tiene sus «rarezas» ni malas ni buenas, simplemente es cuestión de enfoques, de encuentros y desencuentros. Una piedra por ejemplo, te puede significar, el principio de un muro o bien la cima de una nueva oportunidad para ver otros horizontes…
Precisamente, partiendo de lo «raro» es curioso que en todo el mundo pueda haber coincidencias en la conmemoración de ciertas cosas, me sorprendió enterarme del Día Mundial de las enfermedades raras, que se registra desde 2008 y es proclamado por la Organización Europea para las Enfermedades Raras (EURORDIS).
Así es que el último día del mes de febrero se considera como el Día Mundial de las Enfermedades Raras. El primer año (2008) que fue bisiesto, se eligió el 29 de febrero como el día oficial, justamente por la rareza de la fecha. En años no bisiestos, es el 28 de febrero cuando se conmemora.
A partir de 2009, esta asignación que había surgido como iniciativa esencialmente europea, comenzó a ser cada vez más global. En 2013 participaron más de 70 países y ese mismo año en España, fue designado como el Año Nacional de las Enfermedades Raras por el Ministerio de Sanidad.
El objetivo de este día es crear conciencia sobre estas enfermedades, para mejorar el acceso al tratamiento y a la representación médica de los individuos que las padecen y sus familiares. Estos pacientes tienen verdaderos problemas para el diagnóstico, tratamiento y acceso a las ayudas necesarias para primero, aliviar los síntomas en lo que se encuentra las causas y todo lo que conlleva su enfermedad.
En España la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) en coordinación con la Organización Europea de Enfermedades Raras (EURORDIS) y con la Alianza Iberoamericana de Enfermedades Raras (ALIBER) realizan una Campaña de sensibilización enmarcada en el Día Mundial de las enfermedades raras que este año 2020 será el 29 de febrero, con el objetivo de concienciar sobre estos padecimientos poco frecuentes y situarlos como una prioridad en la agenda social y de salud. Ojalá no solo en este país se lleven a cabo estas iniciativas.
Así que si una enfermedad ya de por sí es compleja, sumarle que pueda no haber la suficiente información para detectarla y tratarla, hace que no solo por un momento, ni un día, si no que seamos más sensibles con todo aquello que pueda ser fuera de lo común, incluidas
las enfermedades.
Por ello, este 29 de febrero como hace 22 años, recuerda y aporta tu granito de arena, dando a conocer esta información.
Ingresa a www.rarediseaseday.org